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La división clásica del relato en tres partes: planteamiento,
nudo o desarrollo y desenlace, está muy aceptada en la cultura
occidental y es respetada de un modo u otro por la inmensa mayoría
de los relatos audiovisuales.
Aunque no siempre el orden de colocación de estas tres partes
sea del todo lineal, y pueda comenzarse por el final y reconstruir,
después, la historia, lo más probable es que al final
del relato las tres partes puedan ser compuestas por el espectador en
su orden lógico, que ayudará a comprender la historia
como una narración lineal.
- Planteamiento:
Presenta al personaje o personajes principales en un contexto mediante
situaciones concretas. Estas situaciones (detonantes de la acción)
ponen en marcha el relato. Se trata de algo que afecta al personaje:
tiene una misión que cumplir, un problema, deseo o necesidad
que le obliga a actuar.
- Desarrollo
o nudo: El suceso o circunstancia que ha servido de detonante
nos introduce en el segundo acto, en el que el personaje intenta conseguir
su objetivo o solucionar su problema por todos los medios, y se encuentra
siempre envuelto en un conflicto.
- Desenlace:
El clímax, o momento de máxima tensión,
ha de llevar rápidamente a la resolución de la historia
en la que, de una u otra manera, concluye la trama.
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