El nivel de iconicidad es una variable que puede influir
decisivamente en el resultado visual o en el uso pragmático de una imagen.
Desde un punto de vista educativo, podemos definir el grado de iconicidad
idóneo, según el uso que queramos dar a la imagen.
De este modo,
si la función primordial es de reconocimiento (p.ej. conocer la distribución
espacial de un edificio con fines educativos) el nivel más adecuado es el
11, es decir la observación directa.
Si lo que
queremos es que la imagen tenga una función descriptiva de una realidad
determinada (p.ej. mostrar los distintos espacios en los que se desarrolla
la actividad educativa de un centro o institución) puede ser apropiado hacer
uso de los niveles 10, 9, 8 ó 7 de la escala de iconicidad.
En caso de
que la función primordial sea la informativa, los niveles 4, 3 y
2 son los más adecuados, puesto que la abstracción es mayor y la conceptualización
más evidente.
Por último,
si la función es esencialmente artística, es decir, de carácter predominantemente
estético, los grados 8, 7, 6, 5 ó 1 podrían ser los más idóneos.