La tensión
a la que nos referimos es sinónimo de deformación,
no tiene que ver con la tensión como estado psicológico
del creador o del observador de las imágenes. No hablamos de
imágenes que generen tensión porque nos produzcan temor
o miedo, sino de las imágenes que producen tensión porque
ejercen deformación sobre lo representado.
Para entender
el concepto de tensión es útil recurrir al mundo de la
física: si estiramos con las manos una goma elástica sentimos
una fuerza en sentido contrario al movimiento que describen nuestro
dedos y proporcional a la distancia que los separa. La tensión
se produce por la tendencia de la goma a restablecer su estado original.
La tensión
en la imagen debida a la deformación se explica a partir de dos
propiedades, que la definen:
- Una
fuerza visual: el valor de la actividad plástica de
la tensión es directamente proporcional -en el caso de que
se produzca por una deformación- al grado mismo de deformación;
- Un
eje de tensión: describe la dirección y el sentido
del restablecimiento del estado natural del elemento deformado.
El Guernica
de Picasso es un ejemplo paradigmático del uso de la deformación
para generar tensión en la imagen. Además, el uso de este
elemento dinámico potencia el carácter trágico
de la escena representada: el horror de la guerra.

Factores
plásticos generadores de tensión (derivados de
la deformación)
- Las
proporciones. Se puede afirmar, de modo general, que toda proporción
que se percibe como una deformación de un esquema más
simple producirá tensiones dirigidas al restablecimiento del
esquema original en aquellas partes o puntos donde la deformación
sea mayor. Un rectángulo es más dinámico que
un cuadrado porque posee una estructura de proporciones más
tensas que las del cuadrado.

- La
orientación oblicua es la más dinámica
de las orientaciones espaciales y todas las formas u objetos que se
representen oblicuamente ganarán en tensión.

- La
forma. Cualquier forma distorsionada produce tensiones dirigidas
al restablecimiento de su estado original, tal como sucede en la alteración
de las proporciones. Así, una caricatura mantiene intacta su
estructura, ya que de lo contrario no se reconocería al personaje,
pero tiene alterados sus rasgos de forma. Algunos ejemplos para producir
tensión a través de la forma:
Formas irregulares, asimétricas y discontinuas son más
tensas que las regulares, simétricas y continuas.

Formas incompletas producen tensión al orientar al obsevador
hacia el restablecimiento de la totalidad.

Formas escorzadas son más tensas que las representadas
proyectivamente.

Formas no estandarizadas o no normativas son más tensas
que las convencionales.

Antonio
Saura. Retrato.
Formas sombreadas y con textura son más dinámicas
que las formas limpias.
