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Este
tipo de programas tienen una amplia difusión, constituyendo
una de las aplicaciones más utilizadas y populares por su facilidad
de uso y su potencia en la elaboración de todo tipo de documentos
escritos: desde una simple carta a un libro perfectamente estructurado
y que incluya todo tipo de imágenes (gráficos, dibujos
o fotografías). Los procesadores de texto han sustituido prácticamente
a las máquinas de escribir, ya que ofrecen unas posibilidades
en la edición de textos que superan con creces a las obtenidas
por estos tradicionales artilugios.

Clase
de mecanografía - Escuela de Comercio -
Universidad de Oregón - 1920
La
mayoría de los procesadores de texto poseen una funciones similares
entre las que se pueden destacar las siguientes:
-
Justificación automática del texto al final de cada
línea, lo que permite un ajuste automático del primer
o último carácter de cada frase al margen izquierdo
y/o derecho, respectivamente, de la página en cada línea.
-
Utilizar diferentes tipos de letras y diferentes tamaños,
así como dotarla de distintos formatos (negrita, cursiva,
subrayado, tachado, subíndice, versales, etc.)
- Dar
a los textos un formato periodístico, es decir, en forma
de columnas.
- Incluir
tablas en los documentos.
- Señalar
cada línea de texto con letras, números o símbolos.
- Creación
y edición de diseño gráfico.
- Posibilidad
de consulta de diccionario de la lengua y de sinónimos, así
como corrección automática de la ortografía
del texto.
- Elaboración
de documentos con enlaces hipertextuales o hipervínculos
a otras partes del texto, a otros ficheros o a páginas web,
por ejemplo.
- Incluir
cabeceras y pies de página, es decir, texto que se mostrará
en todas las páginas del documento.
- Generar
documentos multimedia al vincular al texto sonidos o imágenes
que se activarán cuando desee el usuario.
- Realizar
búsquedas y sustituciones automáticas de texto. Se
pueden encontrar, por ejemplo, una determinada palabra ("docente")
y sustituirla por otra ("profesorado").

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