El
vídeo como medio de comunicación fue acogido en sus
comienzos como la televisión alternativa, la negación
del centralismo, inmovilismo y el control informativo.
En
él se depositaron una serie de ilusiones por ciertos sectores
sociales que lo percibían como un medio que permitía,
desde el punto de vista social, la elaboración autónoma
de mensajes, no supeditados a pautas culturales establecidas por las
cadenas y/o productoras de televisión.

Desde
la perspectiva social, lo que verdaderamente conceptualizaría
al vídeo son sus posibilidades para la creación y emisión
de mensajes por el usuario, con fines recreativos, educativos, artísticos,
experimentales, de investigación, publicitarios, etc.
