El vídeo
también puede servir de instrumento de análisis y codificación
del mundo externo. Es un instrumento tecnológico de pensamiento
y cultura, dispositivo de análisis y exploración de la
realidad para el sujeto. Es un instrumento especialmente indicado para
realizar trabajos de investigación a todos los niveles: educativo,
sociológico, antropológico, ...
En la
vida cotidiana muchos acontecimientos son fugaces e irrepetibles. La
observación directa se ve dificultada además con frecuencia
por la carga emotiva con que se viven muchas experiencias. Las mismas
experiencias grabadas en vídeo pueden repetirse cuantas veces
sea preciso para desentrañar su mecanismo y, además, con
el desapasonamiento que produce la distancia. Esta observación
facilita la recogida de datos y el consiguiente análisis de los
mismos.
La utilización
del vídeo como instrumento de investigación favorecerá
el desarrollo de una metodología de indagación por el
grupo; siendo un elemento mediador que facilita la observación,
registro y manipulación de ejemplos, hechos y fenómenos.
Por tanto
su uso no se refiere a la indiscriminada grabación de situaciones,
fenómenos y experiencias, sino a la grabación y análisis
de fenómenos que hayan sido prefijados de antemano, de cara a
alcanzar unos determinados objetivos. No debemos olvidar que se trabaja
con unos instrumentos que se utilizan no sólo para transmitir
información, sino también para seleccionarla e interpretarla.
Desde
esta perspectiva el vídeo facilitará la alfabetización
en sus sistemas simbólicos, propiciando una actitud más
crítica del sujeto hacia el medio y mensajes por él transmitidos.
En todo caso, la investigación mediante el vídeo se considerará
sólo como un complemento de la observación directa. O
como una sustitución cuando aquélla resulte imposible.
Ferrés,
J. (1997). Vídeo y educación, Barcelona: Paidós.