Gestión y conservación del suelo.
Lección 3. Degradación del suelo. Degradación química. Pérdida de materia orgánica.
Una de las causas más frecuentes de degradación química del suelo es la pérdida de materia orgánica, bien por el cultivo o por procesos erosivos que decapitan el suelo.
Si tenemos en cuenta como se produce la formación del suelo, en un proceso compbinado de alteración mineral y de humificación del material orgánico que sobre él se deposita, lo que más evidente resultade es que es el horizonte A el primero que aparece en el momento del nacimiento del suelo. La principal característica de este horizonte es la acumulación de materia orgánica y el principal rasgo distintivo es su color pardo oscuro.
La superficie de la tierra tendría que tener ese color cuando estuviese cubierta de suelo. Mas si miramos a nuestro alrededor, encontramos que no sucede así, el color dominante de los suelos es blanquecino, rojizo y en general de colores vivos muy distantes de ese color pardusco que correspondería al horizonte A. No obstante, dicho horizonte existe pero ha perdido aquellas características que le son más propias, ha sufrido una perdida de materia orgánica, incluso en muchos suelos sin cultivar.
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Suelo
cultivado en el que se aprecia un color rojizo más propio de
un horizonte B que de un A.
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Algo
similar ocurre en un suelo no cultivado pero que ha estado sometido
a un proceso erosivo y en el que la vegetación original ha sido
modificada.
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Este deterioro conlleva una fuerte degradación física y físico química asociada, aunque lo esencial y causa de todo lo anterior es una degradación química que se traduce en una pérdida de nuetrientes aniónicos, de los que la materia orgánica es la principal fuente de aporte. Esto hace necesario, cuando se cultiva el suelo, la adición sistemática de estos nutrientes esenciales, la cual se realiza en forma mineral, que si bien suple las necesidades nutritivas de las plantas, no corrige los defectos creados en las otras propiedades del suelo asociadas con la materia orgánica.
En un principio, el principal abono que se aplicaba al suelo eran, precisamente, los desechos orgánicos derivados de la actividad ganadera y de la propia actividad humana. Con la revolución industrial y la llamada revolución verde, se cambió profundamente el sistema agrícola inicial. La necesidad de producir más en menor superficie, para liberar mano de obra campesina que atendiese a la nueva actividad creada, dió nacimiento a una agricultura intensiva basada en grandes aporte de nutrientes que aumentasen la producción y, posteriormente, a masivos aportes de sustancias que lucharan contra las plagas y las enfermedades, a las que las plantas se habían hecho más susceptibles al modificarse su ciclo vegetativo, al intensificarse los monocultivos y al introducirse especies foráneas y variedades de crecimiento más rápido y mayor producción de la parte utilizable.
Pero una vez más las necesidades del hombre, que no las del suelo, han hecho neceario mirar a éste como fábrica de transformación de nuestro productos de desecho y se están aportando residuos orgánicos, más o menos transformados, que no siempre se parecen a los que el suelo debería recibir de forma natural. Gran parte de estos residuos contienen elementos extraños. lo que supone una contaminación del suelo.
De este modo, este apartado nos va servir de enlace entre la degradación y la contaminación del suelo, algo que es imposible separar en la realidad y que solo lo haremos desde un punto de vista didáctico.
Vamos a analizar dos temas por separado, uno de carácter general y otro más particular, como son: