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“El profesor universitario debe enseñar e investigar pero también divulgar”

Victoria Gil
 
Victoria Gil
Entrevista a la profesora de la UEx, Victoria Gil, publicada en el número 77 de la revista Viceversa UEx-Empresa

 

11/07/2017. Profesora, investigadora, divulgadora y promotora en el ámbito asociativo son algunas de las facetas que marcan el ritmo de la vida de Victoria Gil Álvarez, profesora de la Universidad de Extremadura.

Desde siempre se ha sentido atraída por las ciencias, gracias también a la labor de sus profesores de instituto, en especial de Carlos Llamas Flores, docentes que inspiran y atraen a sus alumnos hacia un ámbito de estudio. Su carrera profesional está vinculada a la Química Orgánica, sobre todo a la síntesis asimétrica de compuestos bajo los principios de la Química Verde, aunque también estudió Ingeniería Química al mismo tiempo que realizaba su tesis doctoral. Profesora Titular de la UEx desde 2009, Victoria es el ejemplo de muchas mujeres que con esfuerzo estudian oposiciones criando niños pequeños y formando su vida familiar. La alergia alimentaria que sufría su hijo mayor y la falta de tejido asociativo en apoyo a las familias, motivó que Victoria fundara la Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos (AEXAAL) hace ya seis años, con el objetivo inicial de sensibilizar a los docentes sobre esta patología y promover la adopción de protocolos en el ámbito educativo. Sensibilidad que también ha llevado a la investigación, puesto que colabora con el INTAEX en la preparación de alimentos funcionales, así como, en la modificación de proteínas lácteas mediante la formación de complejos con objeto de reducir la alergenicidad de las mismas.

Apasionada y convencida de la necesidad de transmitir el valor de la ciencia y despertar inquietudes científicas en los más pequeños, Victoria Gil considera que la divulgación científica es también un deber del profesor universitario. En este sentido, en compañía de otros docentes y doctorandos de la Facultad de Ciencias ha creado la Asociación para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología en Extremadura (ADiCiTEx), asociación que pretende precisamente apoyar la divulgación de los investigadores. Junto con el Servicio de Difusión de la Cultura Científica de la UEx, espera que se rompan ciertos estereotipos del investigador divulgador, principalmente entre la comunidad científica, y que el trabajo de divulgación sea finalmente reconocido de manera oficial en el curriculum del investigador.

¿Qué es lo que te hizo estudiar una carrera de ciencias y concretamente la química?

Siempre he tenido claro que era una mujer de ciencias, y aquí me gustaría recordar la labor de mi profesor en el instituto Don Carlos Llamas, una figura muy querida en mi ciudad natal, Almendralejo. Me entusiasmaban tanto sus clases que cuando llegué a COU mi elección estaba entre Física o Química, y opté por esta última porque me gustaba el laboratorio y el “cacharreo”. De mi etapa universitaria y doctorado guardo especial cariño a mis directores de tesis, José Antonio Serrano Blázquez y Emilio Román Galán, recientemente jubilados.

¿Qué investigadora te ha inspirado más en tu carrera? ¿Cómo ves la situación de la mujer en la ciencia?

Hay muchas mujeres investigadoras que me han inspirado, Marie Curie y Rosalind Franklin entre ellas, pero, sin duda, por su cercanía y vinculación con la tierra, Margarita Salas es todo un ejemplo para las científicas españolas. Hoy en día, la mujer en la carrera científica lo tiene más fácil que antes, aunque el “techo de cristal” todavía sigue existiendo, y no solo en el ámbito científico. Por ejemplo, en la universidad española el 40% del personal docente e investigador está constituido por mujeres, sin embargo, cuando vamos ascendiendo en la carrera académica vemos que solo el 20% de los catedráticos son mujeres y, ya en la gestión, la cifra es más llamativa, solo hay una mujer rectora en las universidades públicas españolas.  Creo que mucho tiene que ver la cuestión “psicobiológica”, somos mujeres pero ante todo somos madres.  Seguramente, en 10 ó 15 años se produzca un cambio y las cifras se equilibren. Anima ver que en concreto en la carrera de química las mujeres son ahora mayoría, y si te paseas por nuestro edificio verás que en la orla de la llamada promoción “0” solo había una mujer. Espero que nuestras alumnas ocupen en el futuro puestos de responsabilidad.

Y sobre tu faceta divulgadora, ¿qué es lo que te atrae de la divulgación científica?

Me gusta mucho trabajar con los más pequeños. Es muy satisfactorio que tras realizar un taller en un colegio, los niños te digan que de mayor quieren ser científicos, aunque también pienso que es importante trasladar a la sociedad qué es la ciencia, lejos de los sensacionalismos que a veces encontramos en la prensa y redes sociales y, sobre todo, generar inquietud y vocaciones científicas en los jóvenes. Todos tenemos claro que un país sin avances científicos es un país anquilosado.

¿Hace poco habéis presentado la asociación ADiCiTEx que promueve la divulgación en la Facultad de Ciencias?

El profesor universitario debe enseñar e investigar pero también divulgar, y esperemos que en el futuro esta labor se reconozca en el curriculum del investigador de cara al acceso a cuerpos docentes. Si la nueva Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación cumple con lo establecido, será el marco ideal para la consolidación de la divulgación y la difusión de la ciencia.  Los fines de la asociación son promover y divulgar el estudio de las ciencias en Extremadura a nivel de escolares y jóvenes, investigar sobre la divulgación, así como, apoyar y recopilar todas las actividades que los investigadores están realizando tanto a través del Servicio de Difusión de la Cultura Científica como a título personal.

Háblanos de vuestra labor en la Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos, ¿cuál ha sido el balance de los primeros seis años?

Somos ya seiscientas familias extremeñas las que formamos parte de esta asociación. Hemos trabajado mucho con el personal docente que está al cuidado de nuestros hijos; hay que tener en cuenta que durante el horario lectivo los niños están expuestos a muchos riesgos, de hecho está descrito que hasta el 20% de las reacciones alérgicas suceden en el colegio, ya sea en el aula, el patio o el comedor escolar. Muchos desconocen que hay material escolar que contiene alérgenos, gomas que contienen soja o tizas con proteínas de leche de vaca. Es fundamental formar a los docentes, y por ello hemos organizado siete jornadas con distintos Centros de Profesores y Recursos de nuestra Comunidad que han tenido gran acogida. También hemos acudido a los colegios y las AMPAS.  Estamos especialmente satisfechos porque en el año 2013 se creó en el Hospital Materno Infantil de Badajoz la Unidad de Desensibilización, antes las familias tenían que viajar a otra comunidad autónoma para tener acceso a este tratamiento.  Asimismo, se va a presentar un libro en colaboración con el sector hostelero que ofrece recetas libres de alérgenos como leche, huevo y frutos secos. Recientemente, la Junta de Extremadura ha firmado los protocolos de actuación en el ámbito educativo.

¿Hay un aumento de las alergias alimentarias o es que ahora son más conocidas?

Antes había más desconocimiento, ahora con la sociedad de la información y las redes sociales esto ha cambiado. No obstante, sí que hay una incidencia mayor. No se trata de una enfermedad rara ni mucho menos, puesto que el 8% de la población infantil está afectada.  Y es que además, las previsiones de la Organización Mundial de la Alergia alertan de que en pocos años aumentará considerablemente el número de afectados. Estamos realmente ante un problema de salud pública emergente a nivel mundial.

¿Cuáles son las alergias alimentarias predominantes?

Las alergias alimentarias dependen de cada zona geográfica, se observa una mayor sensibilización a aquellos alimentos que estamos más expuestos. Por ejemplo, en Estados Unidos predomina la alergia al cacahuete, mientras que en Extremadura la principal alergia es a las frutas y verduras; de hecho, en España un 33% de los alérgicos lo son a estos dos tipos de alimentos.

La calidad de vida de los alérgicos ha mejorado mucho desde la entrada en vigor del reglamento comunitario 1169/2011 de etiquetado alimentario que obliga a declarar los alérgenos, aplicable también al sector de la hostelería. Pero todavía queda mucho por recorrer ya que ni la industria farmacéutica, ni las dedicadas a la preparación de cosméticos, tienen esa obligatoriedad de declarar los  alérgenos que emplean en sus respectivas formulaciones.