El lector surge de un entorno social que obstaculiza o favorece la lectura
21/07/2010. Fruto del convenio firmado entre la Universidad de Extremadura y la Universidad Passo Fundo de Brasil, se celebran desde hace ocho años seminarios internacionales sobre “Lectura y Patrimonio Cultural” entre investigadores españoles y brasileños. Su novena edición, dedicada al tema “Sociedad lectora, sociedad letrada” se ha organizado en el marco de los cursos de verano de la UEx.
Santiago Yubero, de la Universidad de Castilla La Mancha, Tania Rosing, de la Universidad de Passo Fundo y Eloy Martos, de la UEx, dirigen este seminario con el objetivo de estudiar cómo influyen los aspectos sociales en las prácticas de lectura. En esta ocasión, y durante tres días, se ha incidido sobre las interacciones entre la cultura letrada y las nuevas prácticas de lectura y escritura que han surgido en la era digital.
El curso de verano está patrocinado por el CEXECI (Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica) y por la Red de Universidades Lectoras, que tiene a la UEx como coordinadora.
La lectura como acto social
La práctica de la lectura sólo cobra sentido en el entorno que nace y se desarrolla. El lector no surge de la nada, emana en un contexto que favorece u obstaculiza la lectura. Eloy Martos explica que “leer y escribir no son actos aislados, aunque la lectura privada silenciosa lo haga parecer así. Las prácticas de lectura y escritura tienen su razón de ser en los entornos que se producen, sin ellos son opacas o difíciles de entender”. El lector es lo fundamental, aunque a veces se destaquen otros aspectos como la figura del escritor, los soportes de lectura (libro, ebook, etc.) o la lista de bestsellers.
Por tanto, lo esencial de una práctica social de lectura no es la tecnología o el contenido en sí, sino las interacciones que sea capaz de promover. Por ejemplo, las personas adoptan un papel activo en los cuentacuentos, un club de lectura o en la web 2.0. de internet, acuñándose nuevos términos como “escrilector” o “prosumidor”.
Tesoros patrimoniales
La oralidad, la lectura y la escritura van entrelazadas en todas las culturas. La UNESCO lleva años debatiendo sobre los conceptos de patrimonio material e inmaterial. “Por citar un caso, entre los tesoros del patrimonio intangible de España se ha destacado el Misterio de Elche o la leyenda del lagarto de Malena de Jaén” recuerda Martos. “Ciertamente, el patrimonio son más que piedras, y cuando se habla de leyendas, fiestas, símbolos y otras tradiciones, en realidad hablamos de construcción de imaginarios” añade. La obra de Cervantes siempre está a caballo entre la oralidad y la escritura. El seminario quiere que las políticas y prácticas de lectura conserven los tesoros patrimoniales que suponen la oralidad, la lectura y la escritura, haciendo partícipes a todos los ciudadanos con lecturas integradoras y flexibles.
Cultura letrada y cibercultura
En la actualidad, la sociedad necesita ciudadanos polialfabetizados, que dominen tanto la cultura letrada clásica (aquella que defendían los ilustrados) como la cibercultura, “son aliadas potenciales, no enemigas porque ambas manejan referentes parecidos aunque de distinta forma” indica el director Eloy Martos. Internet equivale en efecto a la imprenta y la escritura, por eso la recreación de historias o fan fiction es una práctica que ha invadido la red, donde todos quieren colaborar o mandar historias. “En este sentido, aunque su objeto sean a veces obras poco valoradas en el canon o parezcan prácticas marginales, no hay duda que la figura de este nuevo lector o escribidor es algo valioso y positivo”.



